o. Las personas que padecen de adicciones, no tienen conciencia de enfermedad, ni de situación. Por este motivo, no pueden advertir cómo se encuentran y, como otra característica es la mentira, el primero en sucumbir ante ella es el mismo adicto. A esto se suma el hecho que, la familia se siente culpable por la situación en la que se encuentran y, trata de compensar su propio sentimiento de culpa creyendo una y otra vez las mismas mentiras. Estableciéndose así un círculo vicioso.